Entre las casa más notables existentes en la calle San
Agustín, se encuentra el inmueble identificados con los
números 14, 16, y 18 de esta vía. Se trata de una las
más interesantes casas de cargadores a Indias
conservadas aún en Sanlúcar, la cual cuenta con todas
las características propias de la doble funcionalidad
residencial-comercial: bodegas, graneros, almacén de
aceite, entresuelo para oficinas, torre-mirador y zonas
residenciales. Esta finca se encuentra protegida
integralmente por el PGOU. En la actualidad, en esta
superficie, donde se integran tres antiguas casas de los
siglos XVII y XVIII, que ocupa 2.045 metros cuadrados
construidos y 991 de solar, se están realizando obras de
rehabilitación para diecisiete viviendas y garajes.
El núcleo de estas casas esta coronado en el dintel de
la puerta principal con el blasón de la familia
Mergelina. Y, tras la casa puerta, se accede a un
espléndido patio porticado con sus respectivas danzas de
arcos y columnas, las cuales hasta hace poco se hallaban
muy adornadas con plantas y flores colocadas por las
familias que la han habitado recientemente. Una escalera
con peldañeado y balaustrada de piedra desemboca en el
piso principal, nutriéndose este hueco de acceso con una
tenue luz entrante por la luciérnaga de la bóveda que
cubre esta escalera y por el balconcillo-fresquera. A la
planta alta se entre por puerta tachonada de clavos,
semejante a las portajes de acceso desde la calle y el
ubicado entre el zaguán y el patio, los cuales junto a
la viguería general delatan la presencia de las maderas
nobles venidas de América.

Esta agrupación de casas no recibió la uniformidad en
fachada que caracteriza a otras casonas dieciochescas
pertenecientes a nobles y comerciantes indianos. La casa
central consta de una planta baja y otra principal,
además de una pulcra e interesante torre-mirador no
visible desde la calle. Paredaña a la anterior se sitúa
otra antigua casa que cuenta con tres plantas, debiendo
funcionar el piso bajo como almacenes y bodegas, además
de poseer un pequeño patio con arboleda que pudiera
embocar en un apeadero accesible por la calle de
Borregueros.

Desde mediados del siglo XVIII, este inmueble perteneció
a la familia Rodríguez-Pérez, que procedían de Talavera
la Real y Badajoz, siendo reconocidos tres hermanos de
esta familia como hidalgos en 1745 por la Cancillería de
Granada. Manuel, ya natural de Sanlúcar, casó con
Eduarda Gil de Ledesma Verdín-Severino emparentando así
con el patriciado de la ciudad..
Este último aparece identificado en el Catastro de
Ensenada como comerciante y cargador a Indias, en cuyo
tráfico movía 60.000 reales, la mitad que Salvador
Arizón. Según el Catastro:
“Consiste su familia en su
mujer, una hermana honesta, tres sirbientes, uno de
menor hedad y un esclavo color moreno, nombrado Antonio
de la Cruz, de maior hedad, que le sirve de cocinero y
en dichos sirbientes se comprehende un casero,
pagandoles sus salarios y dandoles la manutencion..”
Siguiendo esta misma fuente, Manuel Rodríguez-Pérez
tenía como casas principales unas en la calle Doctor
Román (San Agustín) con vivienda alta y baja, de 30
varas de frente y 34 de fondo las cuales lindaban a
derecha e izquierda con las casas de Francisco Rosales y
del cargador Francisco Espejo. Su arrendamiento anual se
estimaba en 900 reales. Contaba con una bodega con
cabida para 2.100 arrobas, calculándose su arrendamiento
en 525 reales. La propiedad estaba gravada con diez
tributos, algunos vigentes todavía en la segunda mitad
del siglo XIX. Este destacado comerciante poseía además
nueve fincas rurales (Pagos de la Callejuela, Reventón,
Las Fuentes, la Norieta, la Atalaya, Carrascal, las
Caleras), contando algunas de ellas con casa, bodega,
colgadizo y lagares, cuyas tierras estaban sembradas de
vid o de pan sembrar.
Hacia 1832, Manuel Rodríguez-Pérez y Gutiérrez de
Henestrosa, coronel del Real cuerpo de Ingenieros, grava
y vende esta propiedad de la calle San Agustín, quedando
entonces segregada en dos partes con sus
correspondientes dueños. Entre 1840-42 fueron adquiridas
por Fernando Mergelina Gómez de Barreda y su suegra
María Martínez Mier. La viuda del anterior y sus
herederos eran en 1883 cosecheros y almacenistas de
vinos, cuyos caldos fueron premiados con la medalla de
plata en la Exposición Regional de Cádiz de 1879.
Contaban con grandes existencias de soleras de
manzanillas, amontillados, vinos dulces y de color,
moscatel y pedro ximénez, procedentes de sus bodegas
situadas en la calle 2ª de Trabajadero y de sus viñas en
el Palmar, Mahina, la Norieta, así como de las 110
aranzadas de viñas en el pago Balbaina.
Serán los hermanos Roberto y Ana White Mergelina,
Baronesa de Bache,
los
últimos propietarios de esta casa pertenecientes a la
familia Mergelina. Curiosamente la esposa del primero,
Gertrudis Martínez Otero, abrió su farmacia enfrente
de
esta casa
de la calle San Agustín, siendo ésta la primera mujer
farmacéutica titulada por la Universidad de Granada, en
1897, y probablemente la primera de Andalucía.
Esperemos que esta destacada casa sanluqueña sea
rehabilitada con todo el respeto que merece.
La
rehabilitación de esta casona fue galardonada en la IV
Edición de los Premios a la Conservación del Patrimonio
2007, que otorga el Aula Gerión.
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Reportaje fotográfico
