BODEGA "SAN PEDRO" (Siglo
XVIII) C/ Banda Playa
Junto a la Casa del Marqués de Arizón se levanta esta
espléndida bodega de mediados del siglo XVIII. Sus formas
estructurales y el buen estado de conservación hacen de este
edificio un modelo paradigmático de la primera arquitectura
del vino
en Sanlúcar.
Representa ese momento en que la bodega se ha despegado ya de
la casa-palacio y de las limitaciones moriscas,
para erigirse como edificio independiente
y
con un estilo propio plenamente definido.
Bodega de cargadores a Indias
Situada junto al Conjunto Monumental de Arizón, la bodega San
Pedro
podría
haber sido construida por la familia Arizón para almacenar los
vinos que se exportaban a América y a otros países del mundo,
pues en 1798 el Marqués de Arizón
vendió
esta bodega, en 63.000 reales de vellón, a los Vicario Iñigo,
familia de cargadores gaditanos dedicados también al comercio
trasatlántico.
Préstamos religiosos
Cuando nace la arquitectura manzanillera recoge algunas
fórmulas propias de los edificios religiosos,
por resultar muy propicias a las necesidades de crianza del
vino. Estas soluciones arquitectónicas aparecen ya en "San
Pedro", como los gruesos muros y la amplitud espacial que
son
imprescindibles para conseguir el adecuado aislamiento de las
altas temperaturas y el gran volumen de aire y humedad que
requiere la levadura de la flor. Las techumbres
a dos aguas
contribuyen a que el sol recaiga sobre una sola vertiente,
recalentándose menos el interior. Estas cubriciones se
sostienen mediante arquerías de medio punto sobre pilares,
como en los primeros templos mudéjares, edificados tras la
reconquista cristiana.
Estos condicionantes funcionales coinciden con las formas de
las iglesias mudéjares --en Sanlúcar se
localiza
el magnifico ejemplo de la Parroquia Mayor-, de las que estas
primeras bodegas también extraerán su composición de fachadas
y las pequeñas y altas ventanas, que en los templos servían
para crear un espacio en penumbra, celestial y divinizado,
mientras que en las bodegas tendrán un objetivo más funcional
evitando la entrada del sol y el calor
y
permitiendo al mismo tiempo la necesaria aireación.

Modelo de bodega dieciochesca
La planta de "San Pedro" es de tipo basilical,
subdividida
en tres naves por arquerías de medio punto sobre gruesos
pilares achaflanados.
En la fachada se trasluce el perfil trapezoidal de sus
cubiertas. Así, el hastial no finaliza en el típico frontón
triangular más propio de las bodegas del siglo XIX. La
elegante composición se ordena mediante una puerta central de
arco rebajado y dos
verticales
ventanas laterales con arcos de medio punto. Sobre la puerta
de acceso se abre un
pequeño
vano
moldurado,
en el lugar donde más tarde será común abrir
en las bodegas decimonónicas
un
óculo
circular,
a la manera mudéjar.
Restauración modélica
El actual propietario,
José Luis Barrero Jiménez,
viene realizando en
sus
bodegas obras de conservación,
que siguen una línea de recuperación de las estructuras
originales y
un
absoluto respeto arquitectónico por las antiguas formas y
materiales. En
esta línea,
ha restaurado con igual madera de pino Flandes parte de la
espléndida armadura de "San Pedro". De raigambre mudéjar, esta
techumbre es del tipo de par y nudillo con tirantas
y
presenta hoy un cuidadoso aspecto.
Aledaña
y comunicada con
"San Pedro" se sitúa la bonita bodega de "Santa Inés",
a la que también se accede por la calle Divina Pastora.
Aquí, un
solo
cañón queda subdividido en dos calles por un par de
esbeltísimos pilares que sostienen la techumbre de tijera
directamente, sin
arcadas,
mediante una gran viga maestra con zapatas intermedias.
"San Pedro" y "Santa Inés" ocupan 793 m2 que albergan
unas
550 botas de manzanilla. Actualmente, la empresa vinatera de
José Luis Barrero dispone de más de 9.000 m2 de bodegas
repartidos en cinco núcleos, donde se ensoleran unas 6.000
botas de vinos procedentes de las 550 aranzadas que componen
las cuatro viñas de la firma situadas en los pagos de Balbaina,
Breva y Martelilla.

BODEGA
"SAN MIGUEL" (Siglo
XIX) C/ Banda Playa
"San Miguel" supone una excepción a la composición clásica de
la arquitectura del vino,
tanto
por el tratamiento decorativo de su fachada, construida en
estilo neomudéjar,
como por la estructura de
su
interior,
de gran interés constructivo. Se ubica en el segundo frente
bodeguero del Barrio Bajo, edificado durante la segunda mitad
del siglo XIX siguiendo la línea que marca la calla Banda
Playa.
Antigua fábrica de envasado
Al parecer este edificio fue construido para albergar una
fábrica de envasado de tomates, pasando más tarde a ser
reutilizado como bodega por la firma "Miguel Sánchez Ayala,
S.A.".
El estilo neomudéjar del exterior se vincula a las formas
del
Palacio de los Duques de Montpensier -hoy Ayuntamiento-,
así como
a las antiguas caballerizas de aquél, situadas en la calle
Baños -actualmente Bodegas de Orleáns-Borbón-, por lo que su
diseño
se relaciona directamente
con estos modelos de la arquitectura local
propios
de la segunda mitad del siglo XIX.
Acabado estilo neomudéjar
En la artística fachada,
cuyos paramentos están compuestos mediante
bandas horizontales incisas -muy semejante a la fachada del
palacio municipal-, se abre la puerta principal y dos ventanas
laterales. Estos tres huecos están formados por arcos de
herradura apuntados con trasdós polilobulado. Enmarcan estos
vanos elevados alfices decorados con una bonita labor de paños
de sebka en ladrillo recortado. Los tres vanos se cierran
mediante verjas de hierro,
que están ornamentadas
con
semejantes
arcos
de herradura,
en cumplida armonía decorativa.
La mayor altura de la nave principal se
traduce
al exterior
en
la gran esbeltez
que adquiere
el alfiz central
del cuerpo central de la fachada,
el cual
se prolonga por encima de la línea de fachada
mediante
una sucesión de arquillos
ciegos
polilobulados
y se corona con almenado escalonado.
Esta decoración de ladrillo visto produce un atractivo
contraste cromático con el blanco general del paramento, que
se remata con un almenado superior.
Diseño
interior

La singular fórmula constructiva del interior
responde a la arquitectura del hierro característica del siglo
XIX.
El interior se encuentra dividido en tres naves siendo la
central de mayor altura. En ésta un llamativo encerchado de
madera
sostiene la techumbre a dos aguas, reposando todo sobre dos
galerías
laterales,
en origen acristaladas y hoy cerradas con ventanas de
persianilla. Ambos frentes recaen en vigas maestras sostenidas
por doce esbeltas columnas de fundición, las cuales suman a su
misión propiamente estructural,
otra
misión
más funcional al actuar sus huecos interiores como bajantes
del agua de lluvia.
Queda reforzada la cubierta con finas tirantas de hierro.
Al fondo
de la anterior edificación
se sitúa otro cañón en sentido transversal, que parece más
antiguo, el cual se cubre con tejado a dos aguas sostenido por
una hilera de pilares centrales. Dando frente a la puerta
principal se sitúan las "Botas de honor" firmadas por los
personajes famosos que han visitado la bodega como el
arquitecto Juan de Avalos, Rocío Jurado o los pintores
sevillanos Zambrana y Juan Valdés, entre otros.
Conjunto bodeguero
"San Miguel" es la zona más moderna de un amplio complejo
formado por un total de diez cañones bodegueros. Un patio con
acceso desde la calle divide el conjunto en dos zonas. En el
sector más antiguo destaca la bodega "El Lucio" con nivel de
suelo rebajado y arquerías de medio punto sobre pilares de
escasa altura; y "El Jardín" construida recientemente sobre un
primitivo patio con moderno sistema de cubrición.
El conjunto ocupa una superficie de 2.500 m2 que albergan unas
3.000 botas de manzanillas y otros caldos,
colocadas en andanas que en
algunas zonas
están
montadas en cuarta. Existe una curiosa bota, con mayor número
de aros que la típica bota jerezana, en cuyo frente se
encuentra incisa una "Cruz de Lorena o patriarcal" que estuvo
recubierta de espejos. Probablemente se trate de un obsequio
realizado por algún vinatero francés,
miembro de la Orden de Caballería de la Cruz de Anjou, cuya
región es también cuna de afamados vinos.
Estas bodegas han sido premiadas en
la IV Edición de los Premios a la Conservación de Patrimonio,
otorgados por el Aula Gerión en 2007